El liderazgo resulta complicado cuando de hacer suceder las cosas se trata, sobre todo, cuando se llegan a desarrollar estándares altos de calidad en cuanto al cumplimiento. Lo difícil no es necesariamente cumplir con el estándar, lo desafiante es poder encontrar la forma de llevar a cabo todas las actividades que esto implica. Es allí donde surge dentro de las #AccionesDeUnLíder desarrollar la habilidad de saber delegar.

Sobre este tema he escuchado bastante, sobre todo quejas. Los líderes se quejan que es díficil encontrar las personas adecuadas para poder delegar, se quejan que las personas no cumplen lo que se les pide al momento de delegar, se quejan porque nadie hace las cosas como ellos las sabrían hacer y, junto a estas y otras razones, toman la decisión de delegar lo menos posible lo cual, trae como consecuencia, un desgaste en el líder que llega a caer en el error de formar una cultura de indispensabilidad en la que todos asumen que, para que todo funcione correctamente, el líder debe estar allí.

Delegar es un facilitador de desarrollo de potencial, tanto del líder en sí mismo como del equipo con el que trabaja; pero no es una tarea sencilla. Delegar requiere formar la disciplina de confiar en los demás algo que por naturaleza no es del todo sencillo. Delegar requiere aprender a salir de una zona de comodidad interna en la que aceptamos que existen otras personas que pueden llegar a desarrollar una tarea en lugar nuestro.

Delegar es un facilitador de desarrollo de potencial, tanto del líder en sí mismo como del equipo con el que trabaja

Delegar requiere un arduo trabajo que, entre otros elementos, considero que conlleva:

·     Desafiar nuestro ego. Esto implica reconocer con humildad que no siempre seremos los mejores para hacer determinada labor y que existirán otras personas que puedan reemplazarnos con similares (e idealmente superiores) resultados a los que nosotros podemos producir.

·     Ser claros al asignar. Uno de los grandes causantes de los malos o erróneos resultados que se obtienen al momento de delegar surgen desde la deficiencia cometida al momento de girar instrucciones. Delegar implica ser claros en la expectativa que tengamos en relación a tiempo de entrega, calidad de lo que solicitamos y todo detalle que resulte importante mencionar.

·     Elevar el nivel de nuestra gente. Esto se resume, en una palabra: capacitación. Las personas deben estar involucradas en procesos constantes de crecimiento para que sea mucho más sencillo delegar. Es más fácil confiar en aquellas personas que están preparadas que en las que ignoramos su preparación.

·     Prepararnos a crecer. Sólo dejando lo que estamos haciendo hoy en manos de otras personas que lo puedan hacer sin nuestra intervención lograremos aspirar a tomar nuevos desafíos que nos lleven a nuestro propio crecimiento, tanto personal como organizacional.

Si dentro de nuestra forma de ver la vida laboral estamos batallando con la idea que “nadie puede hacer las cosas como yo las hago” le animo a que no pelee ese tipo de batallas: tiene razón, nadie las podrá hacer como usted y, por lo mismo, es necesario que nos abramos a la oportunidad de encontrar en otros una manera diferente pero productiva de dar resultados.