Dentro de las #AccionesDeUnLíder los procesos de comunicación son fundamentales, no solamente a nivel organizacional sino en su vida diaria.  El nivel de comunicador que el líder desarrolle, determinará en gran medida el nivel de éxito que logre.  La comunicación es fundamental en el desarrollo de los proyectos en los que se involucre, de las personas que tenga a su cargo y por consiguiente de los resultados que presente.

Punto de especial atención, dentro de las actividades de comunicación, lo merece el desarrollo de destrezas para retroalimentar al equipo en un sistema de evaluación que pueda ayudar a generar mejoras en la gente que tiene a su cargo.  Retroalimentar no debiera ser un sinónimo de regaño, más bien la retroalimentación debiera ser una parte fundamental dentro del desarrollo de las personas en el que ellas mismas puedan estar abiertas, dispuestas e incluso anhelantes de recibirla; sin embargo, sabemos que no siempre es así.  Tristemente el proceso de retroalimentación se ha visto más como una situación incómoda que lejos de buscar mejoras puede generar frustración en aquel que la recibe.  Por eso mismo, quiero compartir hoy algunas recomendaciones que pueden ser útiles para que avancemos en esta tarea:

  • Genere un ambiente de confianza: la confianza no tiene que ver con si nuestros colaboradores nos tratan de tú (vos) o de usted, tiene que ver más con crear climas seguros en el que puedan abordarse diversidad de temas sin temor a represalias. El líder debe hacer de su espacio de trabajo un lugar seguro en el que las personas puedan sentirse confiados que todo lo que se hace es en función de su propia mejora pues eso repercutirá en la mejora de los resultados que se esperan organizacionalmente.
  • Indique lo bueno que saben hacer: las personas necesitan saber no solo sus errores, es importante reconocer lo bueno que hacen. Yo sé que a todos se nos paga por hacer bien nuestro trabajo, pero más allá de la remuneración económica nuestro ser necesita escuchar y estar conscientes que lo que se hace es valorado y aporta a los fines que la organización persigue.  Cuando de corregir se trata, hacer ver lo que ellos hacen bien se convierte en un refuerzo de confianza para que logren la mejora esperada.
  • Haga las observaciones de mejora en privado: Todos debemos mejorar, pero es mucho más sencillo adoptar una actitud en dirección a la mejora cuando nuestros errores no se evidencian en público. La vergüenza que provoca recibir una llamada de atención en público genera una resistencia interna pues nuestro sistema interno de protección buscará excusas y argumentos que resten la oportunidad de hacer cambios.
  • Retroalimente para construir: Si el objetivo es generar cambios de mejora para la organización, la retroalimentación individual debe estar enfocada en la mejora individual también. Nuestras observaciones deben estar enfocadas en el crecimiento de las personas, pues cuando ellas crecen todos podremos disfrutar de esos resultados.

No es una tarea sencilla retroalimentar a las personas, pero en la medida que lo hacemos enfocándonos en la mejora nos daremos cuenta que estamos construyendo equipos más sólidos, fuertes y confiables.