En el 2008 fui invitado a unirme a un proyecto del cual tenía mucha ilusión de pertenecer, pero ninguna experiencia que garantizara que fuera a ser la persona adecuada para ser el que estuviera a cargo del mismo. Venía del mundo textil con una experiencia orientada al manejo de inventarios, logística, distribución y más recientemente en el área de ventas. La nueva propuesta consistía en hacerme cargo de la dirección de una frecuencia radial. Medios de comunicación, muy atractivos desde la vitrina de mi escenario de vida, pero muy poca o nula experiencia sobre ellos. Pero la oferta fue lanzada bajo una premisa que me hizo la persona que me invitaba a ser parte de este proyecto: “creo que tenés lo necesario para hacer funcionar este nuevo proyecto”. Esas palabras fueron contundentes y, en mi caso, se convirtieron en la “excusa” perfecta para intentar hacer algo que tenía pasión en el corazón por hacer. Gracias a Dios los resultados fueron buenos. Logramos desarrollar un proyecto que se logró posicionar dentro del interés de nuestro grupo objetivo, generando una parrilla de programación que ha sido del agrado para la audiencia pues, aunque ya no pertenezco a esa organización a tiempo completo, las bases siguen siendo las mismas y el funcionamiento en general sigue dándose bajo los principios cimentados.

Cuento esta experiencia pues, gracias a ella es que comprendí la importancia que tiene en el desarrollo de nuestro liderazgo el convertirnos en un desarrollador del potencial de la gente que tenemos a nuestro alrededor. Es muy frecuente que, para elegir a una persona en una nueva posición nos basemos exclusivamente en su hoja de vida (o Curriculum); sin embargo, esta información habla únicamente del pasado de las personas y tiene poca claridad en cuanto al futuro o potencial de ellas. El verdadero desafío de un líder no es el de usar únicamente el pasado de los demás, sino tener la habilidad y pericia de dibujar el futuro de ellos. Cuatro, son los elementos básicos fundamentales que he aprendido que la función de “Desarrollador de Potencial” conlleva:

·     Creer en la gente: el líder debe depositar confianza en los demás, las personas deben sentirse respaldados por su líder a fin que esa creencia se traduzca en acciones puntuales que evidencien esa creencia.

·     Desafiarlos continuamente: la única forma de llevar a las personas al siguiente nivel es justamente ponerlos frente a situaciones del siguiente nivel. Las personas aprecian los desafíos pues es otra forma en la que les decimos: creo que lo puedes hacer.

·     Sacarlos de zona de confort: La estabilidad mal manejada puede convertirse en uno de los más grandes adversarios en la continuidad de buenos elementos de trabajo. Las personas desean experimentar y crecer en áreas donde ya han llegado a la zona de comodidad.

·     Señalar sus fortalezas: Se hace necesario que hagamos ver los puntos fuertes que las personas tienen y trabajar sobre ellos. Una persona tendrá dificultades para crecer y ser brillante en áreas de debilidad, pero seguramente hay un gran potencial cuando nos enfocamos en hacerlos crecer en zonas de fortaleza.

Un líder no toma decisiones sobre su gente sólo basado en el pasado de ellas, sino en la capacidad que tiene de visualizar su futuro.